...por algun lugar hay que comenzar...
Que sea en esta playa....Fue hace muchos días, pero parece que lo estoy tocando; oigo el golpe de las olas y los ruidos distantes de la ciudad, siento la respiración de Marcelo corriendo hasta alcanzarme, llega con Roco pisándole los talones. No porque ese mastodonte de ovejero alemán no pueda pasarlo y bloquearle el paso para jugar si se le antojase...es que le tomó gusto a lamerle los pies y prefiere molestarlo desde allí. En fin, no me canso de decirlo...gustos son gustos.
Aunque lo parezca no era verano. Era una primavera bien entrada con el sol fuerte y una temperatura agradable para llevar a los dos a correr y sacarse las ganas de llevarse todo por delante. Parado sobre unas piedras escucho como van trepando entre ellas mientras Marcelo anima a su perro que suba por lo más difícil como a él se le antoja. Es un hermoso animal, en algún momento subiré una foto de él; hoy me da pena no haberlo conservado...Si, si, no me protesten que más regaños que yo nadie se ha hecho. Pero entiendan, que un ovejero de ese tamaño no entra en el departamento al que tuvimos que mudarnos y que es un sufrimiento para el pobre bicho y todos los demás argumentos. Pero lo extraño. Aunque está en una casa de un matrimonio amigo y chicos que lo quieren, con parque, árboles y un hermoso terreno para que haga esos preciosos agujeros de un metro para abajo que a él se le ocurrían hacer en la entrada para mi coche.
Bueno, después de todo hoy la tengo a Inge; pero de la perra datchschund (pretencioso para decir salchicha) otro día les cuento ....
Decía...estaba parado en la escollera mirando la playa casi vacía y protegiendo el sol de mis ojos; no era fuerte pero no llevaba lentes y se me había hecho un habito el usarlos.
Marcelo se colocó a mi lado preguntando "¿Qué mirás?", me di vuelta para contestarle y el viento que venía de atrás trajo consigo el ruido grave de las olas.
Allí lo sigo viendo, mucho más bajo que yo y con una ropa que hoy ni siquiera le entraría.
El pelo rebelde y su mirada ingenua mientras Roco le saltaba sobre la cara para lamérsela.
-Nada...no miro nada en especial...solo miro para allá porque me gusta...Es hermoso ¿no?- le contesté.
-Ufff..¡Pará Roco, basta!...-por unos segundos logró que el perro se bajara y quedara a su lado con la lengua afuera pidiendo un poco de agua- ....Si, es lindo...yo prefiero ir...¡Vamos Roco, alcanzame!- y me dejó pensando en lo que decía mientras ambos salían a la carrera.
Y aún no termino de estar seguro cuando es preferible mirar y cuando meterse de lleno en la vida.
Pero sigo tratando de aprender.